Trajes de carnaval

Trajes de carnaval

Usar los trajes de carnaval es uno de los elementos principales de aquellos que quieran participar e integrarse plenamente en las fiestas de carnaval del lugar donde se quieran pasar estas celebraciones.

Su uso se remonta a los orígenes del carnaval donde desde siempre se ha utilizado un accesorio o prenda para distinguirse de los demás a la vez que se confunde entre la gente, ya que se espera de la colaboración general para mezclarse entre una multitud de trajes de carnaval con lo que se lograría el efecto esperado de ser confundido entre las personas de la ciudad.

En las celebraciones paganas, los trajes se remitían a unas simples telas de colores que complementaban la máscara, que era el elemento principal del disfraz, por lo que, salvo en representaciones teatrales o rituales, las vestimentas era un elemento secundaria.

Ya desde la Edad Media se fue buscando un nuevo estilo y enfoque para los trajes de carnaval, por lo que se buscaba dar más distinción a las prendas que a las máscaras, pasando estas a un segundo plano quedando relegadas a un objeto que simplemente tapaba el rostro, sin forma ni belleza, con un simple blanco o negro, se resolvían todos los detalles de las máscaras.

Trajes de carnaval

En esta época, los vestidos al ganar mayor protagonismo se empezaban a encontrar diferencias, sobretodo en lo de los chicos, ya que las mujeres usaban los vestidos de las altas esferas con abultadas faldas y escotes provocativos. Los hombres sin embargo, podía optar por variar un poco más en las chaquetas y pantalones, así como caracterizar a personajes de la burguesía o nobleza acompañado de la máscara a tono.

Los trajes además se fueron desarrollando y caracterizando por zonas geográficas, donde cada tradición local contaba y mucho en la forma de vestir de las personas. Allí por ejemplo, donde se había llegado a la celebración del carnaval a través de una celebración pagana que representaba una lucha, los trajes del carnaval del lugar son más sencillos y fáciles de hacer, primando otras cosas como la máscara o la facilidad para moverse y caminar por las calles de la ciudad.

Otros en los que la tradición llega por imposición de la burguesía, como es el caso del carnaval de Venecia, los trajes en este caso son más de salón, más vistosos y bonitos, en los que priman otros factores como es la pomposidad y las costuras, siendo pensados para usarlos en grandes salas, y casi sin poderse usar por las calles debido a su incomodidad para moverse con él puesto.

Otros son trajes modernos, con pocas costuras y donde priman los brillantes y la grandiosidad del vestido, como son en los grandes carnavales de Brasil o de las Islas Canarias, en el que se espera que sea visto desde una carroza en la que no se mueve prácticamente nada la persona que en lo lleva. Cada lugar tiene sus gustos y sus costumbres, solo hay que adaptarse a ellas y disfrutar lo máximo posible de los carnavales de la ciudad.

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